Mientras crece la amenaza militar contra Venezuela.
porIgnacio Ramonet
Estoy en Venezuela para presentar, en la Feria del libro de Caracas, mi nueva obra:La conversacin infinita(ed. Acirema), una compilacin de entrevistas con diez genios(1). Llego aqu en un momento particular porque este pas podra ser atacado de un momento a otro. En efecto, desde agosto pasado, Washington ha ido acumulando, en la orilla de las aguas territoriales venezolanas, una colosal fuerza blica que vino a completar estos das el portaavionesUSSGerald R. Ford, el mayor y ms moderno de su Armada. Este supernavo y su grupo de ataque se suma a una flotilla de destructores, cruceros, submarinos, aeronaves de guerra, drones militares, unidades de operaciones especiales y cuerpos demarinesya desplegados en la zona, incluyendo El Salvador, Panam y Puerto Rico. El nmero total de efectivos listos para atacar supera ya los 15.000 combatientes en el mayor despliegue militar de Estados Unidos desde la primera guerra del Golfo prsico en 1990.
Adems, el presidente Donald Trump admiti, el 14 de octubre pasado, haber autorizado operaciones encubiertas de laCIAen territorio venezolano. El mandatario republicano justifica esa inusual concentracin de fuerzas pretendiendo que se trata de una misin para combatir los crteles de droga cuyo trfico causa un nmero elevado de muertes por sobredosis en su pas. Pero la propia comunidad de inteligencia estadounidense ha reiterado que esas muertes son esencialmente causadas por el fentanilo, un opioide que procede de Mxico, y no de Venezuela. En lo que concierne a las rutas de la cocana, todos los estudios elaborados por las agencias ms serias de investigacin, insisten igualmente en que el 90% de esa droga que va haciaEEUUpasa por el Pacfico, y no por el Caribe ni por Venezuela.
Estas evidencias no impidieron que el gobierno norteamericano iniciase, a partir del 2 de septiembre pasado, una serie de asesinatos contra civiles viajando a bordo de embarcaciones calificadas sin pruebas de narcolanchas, destruidas por las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Donald Trump repite que sus militares pueden matar legalmente a personas sospechosas de narcotrfico porque son soldados enemigos. Pero esto es falso. Desde el punto de vista del derecho interno estadounidense, el Congreso no ha autorizado ningn conflicto armado y ni siquiera ha confirmado que se puede calificar de terrorista a un crtel de traficantes de droga. Organismos internacionales como la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU) han calificado esas acciones ilegales de ejecuciones extrajudiciales y han denunciado violaciones al derecho internacional, llamando a detener esos bombardeos y a garantizar que se respeten los derechos humanos.
Para leer el artculo completo:
https://mondiplo.com/nicolas-maduro-siempre-hemos-apostado-por-el
Le Monde Diplomatique














